El suizo Claude Barras nos presenta su primer largometraje de animación stop motion teniendo mucha acogida por parte de crítica y público. Pero lo que diga la crítica me importa un pimiento y lo que dice el público… depende de la persona que sea, valoro más o menos su opinión.

Soy, desde hace mucho tiempo, un amante de la animación y, más concretamente, del stop motion. En esta película puse muchas esperanzas y, creo, llevaba las expectativas muy altas. Con todo esto no quiero decir decir que me decepcionara, pero me faltó ese «algo» que hace que una película te motive y sea redonda.

Esta no es un película fácil de analizar y quien la haya visto me dará la razón. No es una película para niños, de eso te das cuenta con la primera escena. El drama que surge desde el minuto uno no se abandona en ningún momento; incluso cuando intentan poner un toque de comedia (comedia desde los ojos de un niño), te sigue afectando, en parte, ese drama constante y pesado. No sé si me explico.

Las películas de animación dramáticas empiezan poniéndote en una situación peliaguda, continúan alternando escenas cómicas con escenas tristes y acaban con un final trágico o hermoso que te acaba poniendo el nudo en la garganta. Pero no es este caso. Con la buena premisa de la que parte, se sale del guión establecido y simplemente te cuenta una historia.

La disfrute mucho y me gustó, pero me faltó ese puntito para que fuera excelente. Me gustaría mucho que la vierais para poder escuchar vuestra opinión.

by Danko

La vida de Calabacín en Filmaffinity


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